HISTORIA DE LOS EMIRATOS ÁRABES UNIDOS
La historia de los Emiratos Árabes Unidos tuvo su inicio hace varios
milenios: en efecto, numerosos hallazgos arqueológicos que han salido a la luz
recientemente han revelado una edad que incluso gira en torno cien mil años.
Gracias a testimonios arqueológicos significativos sabemos hoy que ya en las
primeras fases de la vida social existían contactos con el mundo exterior,
especialmente con los pueblos del norte. Con el paso del tiempo estos se fueron
intensificando, sobre todo, gracias al comercio (prevalentemente del cobre, que
se extraía en las áreas montañosas internas).
Como siempre ocurre, fueron las áreas costieras las primeras que se
poblaron ya que la cercanía del mar garantizaba la supervivencia, gracias a los
alimentos, y al mismo tiempo, a la posibilidad de realizar intercambios
comerciales con las costas vecinas. Efectivamente, el comercio ha sido desde
siempre un pilar principal en la economía de los EAU y aún hoy día mantiene su
papel primordial, enriquecido por los infinitos matices que brinda la
multimedialidad. Junto a ésto, también la agricultura desempeñó siempre un
importante papel, sobre todo en las zonas internas del país y con particular
relevancia después del descubrimiento de las nuevas técnicas de la irrigación
que permitieron explotar territorios anteriormente áridos. Un ulterior progreso
tuvo lugar después de la domesticación del camello, que a través del tiempo se
convirtió en un insustituible compañero de trabajo de todas las poblaciones en
estas latitudes. Además, con el transcurso del tiempo el comercio a través de
las vías marítimas asumió una importancia cada vez mayor, dando lugar a nuevas
rutas y alcanzando nuevos mercados en África, Europa y Asia.
Un período de gran importancia desde todo punto de vista fue el de la vida
del Profeta Mahoma en el siglo VII d. C., ya que muchos de sus discípulos
llegaron al área que hoy corresponde a los EAU y convirtieron a gran parte de
la población al Islam. Junto a la religión, también las guerras influyeron
notablemente en el destino del país. Por un lado algunas ciudades representaron
estratégicos puntos de articulación militares, preciosos para la conquista de
nuevos territorios, mientras que, por otra parte, los puertos hicieron posible
que los invasores pudieran desembarcar, a menudo no tan atraídos por los
objetivos bélicos sino más que todo por el riquísimo mercado de perlas y otros
materiales preciosos, muy desarrollado en aquella área.
Por lo demás, los siglos siguientes no fueron menos cruentos. La
floreciente economía del área atrajo constantemente los pueblos colonizadores,
entre ellos los portugueses, que se distinguieron negativamente por la
violencia y el cruel espíritu de su dominación.
Con el paso del tiempo las poblaciones locales aprendieron a reforzar su
propia identidad, sus propias flotas, y en general, la organización social, a
tal punto que al inicio del siglo XIX la flota de los Qawasim sufrió la
ofensiva de los ingleses por el control de las rutas en el Medio Oriente (señal
evidente del peligro que representaba para aquel pueblo europeo). Tras largas y
sangrientas batallas, la flota local fue vencida y a los diferentes jeques no
les quedó otra posibilidad que firmar numerosos acuerdos a los que siguieron
muchos tratados de “no beligerancia marítima”, que favorecieron entre otras
cosas el ulterior desarrollo del cultivo y la venta de las perlas.
Pero la Primera Guerra Mundial y sobre todo la Gran Depresión económica mundial
entre los años 20 y 30 del siglo pasado acarrearon graves consecuencias también
para este mercado que sufrió un golpe mortal con la Segunda Guerra Mundial y
por las fuertes tasas sucesivas y los impuestos del gobierno indio sobre las
perlas importadas del Golfo.
De este modo, las poblaciones de las diferentes jurisdicciones de los
jeques tuvieron que hacer frente a grandes perjuicios económicos y sociales,
con pocas posibilidades de estudiar y con la ausencia de infraestructuras. Pero
afortunadamente el final de la Segunda Guerra Mundial coincidió también con el
inicio de la explotación del subsuelo de los EAU para la extracción del
petróleo, cuya exportación comenzó en los primeros años de la década de los
años sesenta.
Fue por último gracias a la génesis de los EAU que el 2 de diciembre de 1971
(desde entonces Fiesta Nacional) que nació la Federación de los seis Emiratos
Árabes Unidos, a la cual se unió rápidamente el séptimo Emirato.
Un gran mérito en la génesis de los EAU tuvo aquel que después se convirtió
en el primer Presidente, el Jeque Zayed,
junto al Vice-Presidente, el Jeque Rashid. El Jeque Zayed gobernó el país hasta
el 2 de noviembre de 2004 (fecha de su muerte), mientras el día siguiente fue
electo su sucesor, el Jeque Khalifa bin Zayed Al Nahyan.
El primer gran soberano ha dejado un legado indeleble en la historia y en
la población de los EAU que lo recuerda por una parte por sus grandes dotes
políticas, y por otra parte, por su carácter humano, humanitario y religioso.
Desde siempre fue portador de mensajes de paz, buscó siempre y encontró el
diálogo entre las religiones, condenando constantemente el terrorismo,
afirmando que ésto no era simplemente una perversión del mensaje del Islam. Por
estas razones su política se ha caracterizado siempre por el diálogo, la
tolerancia, el constante mantenimiento de la paz y el máximo apoyo a la ayuda
humanitaria a las áreas en dificultad.
Todavía en la actualidad la historia de los EAU nos reserva muchas
sorpresas: son muchos los sitios arqueológicos activos en el área ya que los
estudiosos están bien conscientes del gran patrimonio que queda aún por
descubrir en el subsuelo, gracias a los hallazgos que poco a poco han ido
saliendo a la luz y que son muestra de un camino histórico rico en significados
y contenidos, en parte todavía inéditos, cuyo conocimiento aún está muy lejos
de ser completado.





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